Un acto de alta traición (1997)

Oct 25, 2023 | Angela y Alberto

Estante repleto de libros infantiles

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Finalizando el año escolar acostumbro procesar los libros y útiles de mis hijos. Salvo lo que puedo. Descarto lo inservible. Reúno para regalar aquellos libros que hayan agotado su utilidad habiendo pasado por manos de los niños en orden cronológico descendiente. Este año, sin embargo, estuve a punto de cometer un acto imperdonable de falta de fe que me sacudió y me llevó a reflexionar.

Hace años que conservo varios libros de cuentos infantiles particularmente queridos y cargados de recuerdos por haber sido las primeras lecturas de mis hijos mayores. No son ejemplares de colección por su valor literario o por pertenecer a ediciones lujosas. Todo lo contrario. Son aquellos que en algún momento se pusieron de moda y fueron leídos y memorizados, transportados a cuestas, en morrales atiborrados, viajando por tierra y por aire en innumerables oportunidades, habiéndose deshojado debajo de almohadas y debiéndose remendar una y otra vez.

Los he conservado por faltar pasar por las manos de mi hijo especial, el menor de los hermanos, quien presenta dificultades en el aprendizaje. En ocasiones he sentido la tentación de regalarlos a un lector principiante que pudiera disfrutarlos… pero me he detenido y he pensado «este año quizás él logre descifrarlos, degustarlos y cumplir con un ritual de familia.»

Así han pasado varios años y este año llegué a embolsarlos y llevarlos al carro para heredárselos a una amiga cuyo niño arrancó hace poco en esa aventura mágica que se forja desde la palabra escrita.

Mi niño ni cuenta se había dado, feliz y despreocupado. Bendecido se retiró a dormir y fue entonces que un enorme remordimiento me invadió. «¿Qué me pasa?… ¿Por qué esta sensación de traición y deslealtad que me agobia y me oprime?»

Bajé al auto, ya cerrada la noche. Rescaté los libros desgastados y remendados. Los acomodé nuevamente, con respeto, en su sitio del librero y me acosté, pudiendo pronto conciliar el sueño…

No permitamos que el desánimo nos invada y que en un momento de debilidad traicionemos a nuestros hijos, perdiendo las esperanzas o rindiéndonos ante la frustración.

Un acto de alta traición


Publicado originalmente en el boletin impreso Paso-a-Paso, Vol. 7.4 (1997)
Caracas – Venezuela

Compartido por Ángela Couret

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